Acceso a especialistas, pruebas diagnósticas y tratamientos con rapidez y libertad de elección.
Un seguro de salud privado te da acceso a un cuadro médico de médicos, especialistas, clínicas y hospitales privados, complementando (no sustituyendo) la sanidad pública. El objetivo principal es reducir los tiempos de espera y ofrecer más libertad de elección de profesional y centro.
Las coberturas habituales incluyen medicina primaria (médico de cabecera, pediatría), especialidades médicas (cardiología, dermatología, traumatología, ginecología y otras), pruebas diagnósticas, hospitalización e intervenciones quirúrgicas, y urgencias 24 horas.
La mayoría de pólizas de salud tienen periodos de carencia: el tiempo que debe pasar desde la contratación hasta que puedes usar determinadas coberturas. La medicina primaria y las urgencias suelen no tener carencia, pero la hospitalización programada, el parto o algunas pruebas diagnósticas y cirugías suelen tener carencias que van, típicamente, de 3 a 10 meses según el servicio y la compañía.
Si ya tienes otro seguro de salud con una antigüedad determinada, algunas compañías permiten eliminar las carencias de la nueva póliza aportando la documentación que lo acredite —vale la pena preguntarlo antes de cambiar de compañía.
El precio de un seguro de salud suele reflejar directamente la amplitud del cuadro médico y las carencias aplicadas: dos pólizas con un precio parecido pueden ofrecer una cobertura real muy diferente. Comparo varias compañías fijándome en los especialistas y centros disponibles en tu zona, las carencias concretas y las exclusiones, no solo en el precio mensual.
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